Musicoterapia por Fernanda Rodriguez

En Cía Alfaro estamos siempre anuentes a apoyar y a sumarnos a proyectos con “sentido y sensibilidad”, por eso cuando la musicoterapeuta Sandra Schevetz nos contó de su trabajo, y de sus próximas intervenciones en el Hogar de Ancianos Pedro Nolasco en la Parroquia de Fátima y en la Sala de Quimioterapia del Hospital Oncológico, nos unimos a su programa.

Como colaboradora de la Cía Alfaro, acompañé a Sandra primero al Hogar de Ancianos, donde hombres y mujeres comparten el final de sus vidas, lejos de sus casas, muchos de ellos enfermos y muchos también olvidados. Nunca antes yo había visitado un asilo y me conmovió mucho esa primera impresión, muchos rostros añosos, dolor e imposibilidad, mezclado con esa plácida ternura que sólo emana de la vejez.

Enseguida las enfermeras y asistentes ayudaron a los abuelitos para disponerlos en círculo y repartir los instrumentos de percusión menor que había llevado. Con maracas, panderetas y cascabeles en mano, y Sandra al centro, empezó el viaje. Verlos interactuar y entregarse al juego de la música con sus instrumentos, les reveló de inmediato otra actitud, más lúdica, más vital y durante ese momento, un valioso olvido de sus males. Fue evidente el impacto.

Al otro día repetimos la experiencia en la Sala de Quimio del Oncológico, y también fue mi primera vista a un lugar de este tipo. La angustia y resignación de los enfermos mientras reciben sus dosis de suero se atenúa con la cercanía y la complicidad con la que las enfermeras y el personal de la sala tratan a sus pacientes. Con la ayuda de ellas compartimos los instrumentos con los pacientes y  Sandra comenzó la rutina, y como por arte de magia se hizo el paréntesis. Donde momentos antes había silencio y rigor, hubo risas y  alegría, hubo alivio. Fue consolador compartir esa tregua con personas que atraviesan ese inquietante trance a través de la música.

Porque lejos de mitos y leyendas, la música ha demostrado ser una herramienta complementaria en la rehabilitación y terapia de niños y personas adultas. Quien la aplica es un músico-terapeuta calificado, con un paciente o grupo de pacientes, en un proceso facilitado para promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes y así poder satisfacer necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

Gracias, Sandra Schevetz, por tu empeño y por tu trabajo, gracias a Cía Alfaro por permitirme ser parte de esta experiencia tan reveladora e inolvidable.

Para conocer mas del trabajo de Sandra, puedes visitar su página.

https://www.musicoterapia.com.pa/

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